
AFUERA HACE MUCHO FRIO
Hace unos días publicaba El País que la alcaldesa de Córdoba Rosa Aguilar admitía en entrevista publicada en el "Diario Córdoba", que había dejado de pagar las cuotas del partido al que pertenece como política activa y que en las últimas elecciones, había votado a una senadora socialista en lugar de hacerlo a una persona recomendada por Izquierda Unida.
Todo puede parecer normal en un país libre, donde valga la redundancia, todo el mundo es libre de manifestar, hacer y pensar lo que le parezca oportuno pero esto es una cosa y otra muy diferente "vivir de coña" gracias a trabajar para un partido y utilizo el término trabajar porque los partidos, sindicatos y ONG's se parecen cada día más a la empresa privada, en cuyo nombre ha ejercido como política y cobrado un sueldo muy superior al que cobra cualquiera de los miembros gracias a los cuales ha sido elegida.
Yo, trabajo como comercial para una empresa privada de servicios y es como si mañana cuando acuda a vender sus servicios le digo a mi supuesto cliente, oiga, mejor que el servicio que le podamos dar nosotros se lo va a dar "fulano de tal" y a mejor precio que nosotros. Después cuento en la tele que yo recomiendo a otra empresa diferente a la que me paga porque me ofrece más confianza y eso es lo que cuenta. Coño, ¿por qué no he pedido la cuenta antes? Y, ¿Por qué la Sra. Aguilar sigue cobrando como política que representa al partido al que ha traicionado?
Esto demuestra el estado en que se encuentra la política en nuestro país y en otros, léase Italia por ejemplo, en el que los que, supuestamente nos representan, tienen mucho interés en posicionarse y vivir de "puta madre" pero poco en servir al pueblo que representan. Pasa en todos los partidos a donde, casi de modo general, los políticos llegan para ver si pueden vivir del cuento pero especialmente en Izquierda Unida, donde los que hoy son ya viejos vinieron "descamisaos" y terminan "pijos", sobre todo los que como "la Aguilar" lleva tiempo en activo, heredando el prestigio de Enguita en Córdoba y paseando el palmito por las tertulias, cobrando naturalmente. Supongo que parezco crítico pero es que estoy muy cabreado.
A esto se podía poner fin si los propios partidos, especialmente los que más votos han obtenidos, se unieran para cambiar la ley de partidos, limitando el tiempo de permanencia en activo, etc…, pero no lo harán claro, se trata de su negocio, de su trabajo y algunos no saben ni que van a hacer si dejan la política porque afuera hace frío y la vida es dura.
Todo puede parecer normal en un país libre, donde valga la redundancia, todo el mundo es libre de manifestar, hacer y pensar lo que le parezca oportuno pero esto es una cosa y otra muy diferente "vivir de coña" gracias a trabajar para un partido y utilizo el término trabajar porque los partidos, sindicatos y ONG's se parecen cada día más a la empresa privada, en cuyo nombre ha ejercido como política y cobrado un sueldo muy superior al que cobra cualquiera de los miembros gracias a los cuales ha sido elegida.
Yo, trabajo como comercial para una empresa privada de servicios y es como si mañana cuando acuda a vender sus servicios le digo a mi supuesto cliente, oiga, mejor que el servicio que le podamos dar nosotros se lo va a dar "fulano de tal" y a mejor precio que nosotros. Después cuento en la tele que yo recomiendo a otra empresa diferente a la que me paga porque me ofrece más confianza y eso es lo que cuenta. Coño, ¿por qué no he pedido la cuenta antes? Y, ¿Por qué la Sra. Aguilar sigue cobrando como política que representa al partido al que ha traicionado?
Esto demuestra el estado en que se encuentra la política en nuestro país y en otros, léase Italia por ejemplo, en el que los que, supuestamente nos representan, tienen mucho interés en posicionarse y vivir de "puta madre" pero poco en servir al pueblo que representan. Pasa en todos los partidos a donde, casi de modo general, los políticos llegan para ver si pueden vivir del cuento pero especialmente en Izquierda Unida, donde los que hoy son ya viejos vinieron "descamisaos" y terminan "pijos", sobre todo los que como "la Aguilar" lleva tiempo en activo, heredando el prestigio de Enguita en Córdoba y paseando el palmito por las tertulias, cobrando naturalmente. Supongo que parezco crítico pero es que estoy muy cabreado.
A esto se podía poner fin si los propios partidos, especialmente los que más votos han obtenidos, se unieran para cambiar la ley de partidos, limitando el tiempo de permanencia en activo, etc…, pero no lo harán claro, se trata de su negocio, de su trabajo y algunos no saben ni que van a hacer si dejan la política porque afuera hace frío y la vida es dura.
