DISCRIMINACIÓN POSITIVA
Dice Andrés Aberásturi en un artículo publicado en Europa Press que "Hay dos conceptos que, por mucho que se usen y suenen bien, son del todo incompatibles: discriminación y positivo. Jamás de los jamases, lo diga quien lo diga, la discriminación, cualquiera que sea, puede resultar positiva."Siempre he tenido por moderado a Andrés Aberasturi aunque acaso haya estado equivocado y por eso me extraña las expresiones por él utilizadas "jamás de los jamases y diga quien lo diga" por totalitarias, intransigente y discriminatorias en si mismas. Creo que la obligación de todo aquel que escriba algo susceptible de ser leído por otro u otros, debe utilizar términos más moderados y precedidos del "yo pienso".
Pues bien, yo pienso que Andrés Aberásturi está equivocado. A mi juicio la discriminación positiva no es justa en si misma ni debe pretender serlo pero persigue propiciar un equilibrio cuando se hace ostensible cierto desequilibrio. Digamos que es una medida compensatoria cuando el mercado y la sociedad, va por detrás de los deseos y voluntades de la gente a la hora de conseguir un aspecto más justo desde el punto de vista de la convivencia.
Voy a poner un ejemplo diferente al de la igualdad de la mujer para explicarme. Los discapacitados, usuarios de silla de ruedas, por ejemplo, sufren un grave desequilibrio en lo que a trabajo se refiere. Para ellos, acceder al mercado laboral se encuentra plagado de obstáculos de todo tipo, desde las barreras arquitectónicas físicas en forma de escalones, puertas estrechas y ausencia de aseos en las empresas, hasta barreras sociales que, todavía hoy, no consideran de igual a igual a personas con handicaps físicos. Y qué diríamos de los invidentes sino fuera por la ONCE, la mayoría, estaría cantando o pidiendo a la salida de las bocas de metro como ocurre en medio mundo.
Pues bien, la ONCE en si misma es un modo de practicar la discriminación positiva. La organización disfruta de un privilegio "franquista" siendo la única ONG a la que se permite en nuestro país realizar sorteos además de no pagar impuestos y todo a cambio de que se ocupe de proporcionar trabajo y medios para facilitar la vida al colectivo así como formarlo para su incorporación a la sociedad y destinar un tanto por ciento de la recaudación para ayudar a otras discapacidades.
Mucho se ha hablado de lo discriminatorio que resulta tal privilegio respecto a la imposibilidad de ser practicado por otros colectivos igualmente necesitados de ayuda pero está claro que la existencia de la organización hace que, en parte, nos despreocupemos de las necesidades de los invidentes siendo estos incluso diana de una, mal sana, envidia social. Así mismo, otra medida de discriminación positiva es la subvención a fondo perdido que reciben los empresarios por emplear a personas con diversidad funcional física y la posterior deducción de cuotas en la Seguridad Social pero a todas luces se hace evidente que, de no ser así, los empresarios raramente contratarían a una persona no polivalente que no goce de una apariencia "entre comillas", normal.
Respecto a la mujer creo que en una sociedad donde todavía se escuchan manifestaciones machistas respecto a la inferioridad de estas y cuando se observa fácilmente la dificultad por acceder con igualdad de oportunidades al medio de trabajo y de ser respetadas, es preciso tomar medidas de este tipo y muchas otras que además protejan a la mujer de los ataques de los círculos próximos al conservadurismo rancio tardo-católico que sufrimos y que, nuevamente, quiere poner a la mujer a criar hijos.
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