sábado, noviembre 03, 2007

Felipe González
¿MEMORIA HISTÓRICA?
La derecha argumenta, acaso con razón, que hasta Felipe González desaconsejaba la Ley de Memoria Histórica recientemente aprobada con una exigua mayoría y en últimísima instancia, no sin antes haberla dejada de todo punto descafeinada.

Lo mismo que ocurrió con la reforma de la educación a principio de la legislatura, esta Ley es un mejunje impresentable de mano blanda que en estas condiciones, un partido que se considera de izquierdas, nunca debiera haber llevado para adelante. Al final, han tenido que pactar con los católicos catalanes y vascos, que la Iglesia, como siempre se pase las leyes que no le benefician por el arco del triunfo dejando a un lado, que sin su concurso y su apoyo político al alzamiento, éste nunca hubiera tenido éxito. La Iglesia permitió, apoyó y justificó los crímenes de gente que se auto-consideraba de orden y salvo honrosas excepciones de sacerdotes que fueron bautizados por ellos mismos como rojos, el resto agachó la cabeza y miró para otro lado mientras admitía inscripciones como "mártires por la patria", inscripciones que ahora no retirará, precisamente, porque el PSOE ha pactado que pueda no hacerlo.

¿Por qué ha permitido esta descafeinización el PSOE? Acaso por no dar el brazo a torcer pero en lo que a mi respecta, en estas condiciones se la podían haber metido por allí. Con esto, han perdido acaso la última oportunidad que había de sentar las bases para una buena y definitiva convivencia, reconociendo ilegal el alzamiento a todos los efectos que era lo único admisible. Sin embargo, ahora, seguirán los textos revisionistas de los Pio Moa y otros pseudo-intelectuales de la derecha y también de la izquierda.

Mientras tanto, el Sr. Rajoy, que se opuso a la Ley desde el principio porque le "afogaba el ano" con solo pensarlo, dice que si gobierna, la gestión del Aeropuerto del Prat pasara a manos privadas, claro y ¿Quién lo duda Sr. Rajoy? Y seguro que los gestores serán empresarios amigos suyos, de esos que sufragan sus campañas electorales. Y Gallardón, en su afán de separarse ideológicamente de los mandamases de su propio partido, dice que creará una comisión para eliminar nombres franquistas de las calles dando un paso al frente en apoyo a la Ley de Memoria Histórica.